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Vegetarianismo
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Desde que tengo uso de razón siempre tuve un amor y respeto
muy grandes por nuestros hermanos menores, los animales. Recuerdo
que miraba con tristeza la frialdad de la gente a mi alrededor,
que viendo tantos gatos y perros abandonados no eran capaces de
dar alojamiento siquiera a uno de ellos en sus hogares. Todos tenían
un pretexto: "no quiero pelos regados por la casa", "no
tengo dinero para mantener una mascota", "soy alérgico
a los animales", "mi casa es muy chiquita", etc.
La cuestón era justificar su indiferencia al sufrimiento
ajeno. Primero venían las fiestas, el comprarse ropa a la
moda, llenar las carretillas en los supermercados, el ver sus casas
muy pulcras, aún que sus conciencias estuvieran más
sucias que baños de cantinas. Luego tuve que presenciar con
horror el ver a mis vecinos y a los que trabajaban en los mercados
el tomar desalmadamente a un pobre animalito indefenso y decapitarlos
mientras la pobre criatura se retorcía de dolor. Aún
guardo en mi memoria los gritos y los gemidos de esos pobres angelitos,
incapaces de liberarse del las prensas de las manos de sus asesinos.
La sangre reboloteaba por doquier.
La sociedad me hizo creer por mucho tiempo que todo eso era necesario
para la supervivencia de los seres humanos. Que nuestros cuerpos
estaban hechos para consumir carne o moriríamos. Nada de
esto podía calmar mi conciencia que me acusaba cada vez que
me comía una presa de carne. Cada vez que veía una
pierna de pollo venía a mi memoria las horrorosas escenas
que vi en mi niñez. Mas por alguna razón, que hoy
lamento, hice caso omiso a esa voz interna que me acusaba cuando
comía carne y viví gran parte de mi vida consumiendo
cadáveres de animales. Hasta que un dia tomé una decisión:
No iba a seguir apoyando el horrendo negocio de la carnicería.
Si el dejar de consumir carne me iba a debilitar y enfermar ya no
me importaba. Prefería enfermarme antes que saber que yo
estaba pagando para que torturasen y asesinasen tan cruelmente a
los seres más puros y buenos que ha creado Dios: los animales.
Desde aquel dia que dije: "¡Hasta aquí nomás!"
deben haber pasado por lo menos diez años y hoy me siento
más saludable que nunca. He perdido peso, mis constantes
ataques de alergia han desaparecido y hasta me he curado del estreñimiento.
Si yo pude dejar de consumir carne y no me he muerto, sino que hasta
he mejorado en mi salud tan notablemente, lo mismo pasará
con cualquier ser humano que opte por el vegetarianismo y renuncie
al especismo. Pero el convertirse a vegetariano no es sólo
una cuestión de salud, sino de conciencia. No podemos construir
nuestra felicidad sobre la desgracia ajena. Cada vez que una persona
va al mercado y compra carne está pagando para que torturen
y asesinen animales inocentes.
Personajes célebres
vegetarianos
¿Por qué
deberíamos todos ser vegetarianos?
¿Qué es el especismo?
Falta de concienciación
por parte de los medios de comunicación
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